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El Salvador "Death Fest", San Miguel

 La tercera parada de la "Ruta de muerte" de El Salvador "Death Fest" tuvo lugar en San Miguel. Tras un cambio del lugar para el evento, por razones de fuerza de mayor, el concierto se movió a un pintoresco local en el centro de la ciudad. Aunque el local quedó pequeño, acogió cálidamente a los metalheads que arribamos desde San Miguel, la Unión, Morazán y San Salvador. El recital vespertino prometía una buena descarga de metal en tierras en las que los conciertos han sido escasos desde el inicio de la Pandemia 2020.


La apertura del concierto estuvo a cargo de "Esotrophia", una banda emergente originaria de San Miguel que tocan death metal salpicado de grind, con un enérgico vocalista que supo romper la calma de la tarde y poner a punto los ánimos para lo que venía después. Comparte alineación de guitarras con Auré y esto hace que su contundencia sea notoria Esto, a pesar de no tener un baterista en vivo tocando con ellos en esta ocasión. Estoy seguro que podemos esperar algo bueno de estos muchachos en un futuro cercano.


Como segundo acto escuchamos a Auré, la otra banda anfitriona, con la alineación casi completa y siete miembros en vivo dio una buena muestra de su melodic doom/death metal. Me pareció que Stanley se transforma cuando toma el micrófono transformándose en alguien distinto cuando está en el escenario. Con una poderosa participación, revivimos algunos tracks de su álbum del 2017 "La muerte se olvidó de tí", que está en proceso de ser relanzado, el tiraje inicial de 100 copias se agotó hace tiempo y esta es otra oportunidad para obtenerlo.


En tercer lugar tocó Maldek, una entidad que emerge de la capital salvadoreña con base en el ya mítico Hades Metal Bar. Escuchamos tracks del más reciente EP "Deshumanizado" en una magistral demostración de death metal oscurecido por la sombra del mismo diablo y la voz de Genochrist -ex vocal de Genocidium- y una alineación de experimentados músicos que hacen metal desde la médula dirigido a seguidores maduros como lo dijo el mismo Julio Corona -bajista de la banda. La experiencia de Diego en la batería es vital en el sonido de Maldek y el desempeño de Sepulchral y Efraín crean una atmósfera densa que complementa el aura oscura de la banda que irradian en sus presentaciones en vivo.


Para cerrar, Kab'Rakan convirtió el concierto en un ritual, una "Sesión de poder" en vivo que desató la locura en las hordas presentes. Inti y Erlin ejecutaron sus guitarras con la ferocidad y precisión que los caracteriza, la velocidad y la agresión contenida en la batería de Eduardo Narváez creaba un fondo rítmico absorbente complementado a la perfección por uno de los mejores bajistas del metal nacional. Me pareció que la voz de Carlos quedó soterrada bajo los instrumentos, lo que es una lástima. Al cerrar, la banda accedió a la petición de los asistentes que coreaban "¡Otra! ¡Otra!" y así terminó una tarde de locura.

Como buenos fans, soportamos con disciplina el calor agotador, un local reducido y el uso de mascarillas durante el concierto, al menos la mayoría de nosotros. También, mientras que algunos culpan a lo reducido del local y otros al alcohol, por momentos surgieron violentas trifulcas que forzaron a interrumpir la participación de Kab'Rakan en dos ocasiones mientras los integrantes de Maldek hacían una valla humana para mantener el mosh-pit a raya y otros hacíamos lo mismo al lado del público para proteger a quienes se entregaban a una pacífica contemplación de la violencia (jajaja).

Foto de Kab'rakan

Al final del día, mientras algunos volvían a sus casas tambaleándose, embriagados de felicidad y llenos de adrenalina después de varias horas de castigar los oídos con death metal salvadoreño, otros enfilamos hacia Morazán para pasar la noche en el Llano del Muerto. Con todo, fue un concierto -y un fin de semana- intenso y memorable, como lo esperábamos.

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