Revista impresa y digital dedicada al metal extremo, desde Hell Salvador

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Piratería


Tenía unos 50 Gb llenos de archivos de audio, los estuve guardando por años. Cuando dejé de hacer piratería copiando tapes con el equipo de sonido de mi padre, cambié a la música digital que descargaba de internet, para hablar de piratería y posers empiezo conmigo mismo. Ahora ya me deshice de todos ellos, en parte porque mis gustos han cambiado mucho, en parte porque ahora tengo mi propio equipo de sonido y una pequeña colección de vinilos, cassettes y CDs.

En internet hay centenares de blogs en los que se pueden descargar álbumes completos. Dicen que es una forma de dar publicidad gratuita a las bandas, para que más usuarios las conozcan, pero solo unas pocas personas los descargan con ese objetivo, el de conocer a una banda y buscar comprar su mercancía. Personalmente, no sentí ningún remordimiento al descargar la discografía de Slayer, desde "Show no Mercy" hasta "Repentless", pero prefiero ahorrar mi dinero para comprar el CD o el cassette de una banda local, ellos dependen de esas ventas para pagar el estudio de grabación o la producción de nuevo material.

Propiedad intelectual


La propiedad intelectual está protegida contra el robo, igual que las propiedades materiales, pero hay quienes piensan que todas las creaciones artísticas deben ser de acceso libre, o que los derechos de autor y patentes restringen el acceso a las ideas y la libre expresión. Entonces, surge la pregunta: ¿A quién le robamos si descargamos música ilegalmente? La respuesta es compleja. En diferente proporción, le robamos a todos los eslabones de una gran cadena, que hace que la música pase desde el compositor hasta nuestras mugrosas manos. La mayoría del dinero de la venta de los álbumes va a la compañía discográfica y se reparte en menor medida entre los demás participantes. Cuando la banda tiene su propio sello discográfico, o trabajan con compañías de pequeño y mediano tamaño, el botín se reparte entre menos cabezas y -a veces- más equitativamente.

Posers


Yo compro distintas versiones de un mismo disco, cuando son bandas locales, y pienso que nada se compara con tener la música en formato físico, la sensación es única al ver de cerca la aguja del tornamesa recorriendo un disco, o el sonido de la estática del tape en el deck, pero siempre hay gente que te dice que malgastas tu dinero en discos, que es más fácil descargarlos de Internet. Además, hay plataformas digitales para escuchar la música de forma gratuita sin joder a nadie: Spotify, Soundcloud, Bandcamp y redes sociales de las bandas mismas o los samplers que algunas compañías discográficas publican son buenas opciones. Comprar la música en formatos digitales es una opción para descargar archivos en buena calidad de audio a un precio más bajo que el de un disco.

“Haz tu voluntad será toda la ley” (Crowley, 1904, I:40), pero cualquiera que no esté dispuestos a gastarse unos dólares, o una cantidad justa de esfuerzo para apoyar la música de la que dice enorgullecerse es un miserable poser. El discurso de “apoyar a las bandas locales” sólo es válido cuando viene de alguien que lo practica con frecuencia.

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